Julito Zepeda
Ángel de luz que guía nuestro caminar...
 
 
 
 
  ¡OYE!  ESCÚCHAME…
 
Mi nombre es "Julito Zepeda Farías", tengo 3 años, y hasta los dos años y medio, fui un niño normal, que gozaba de buena salud, jugaba casi todas las noches a la pelota con mi “Tío Popa”, peleaba con la “Panchita” (mi hermanita), lloraba cuando se iba mi papito al trabajo y realizaba todas las actividades que las tías del Jardín “La Hormiguita” me hacían hacer...  pero sabes que, no sé cómo ni cuándo, de un día para otro mi vida cambió... y cambió bruscamente.
 
Todo fue muy rápido, ya no recuerdo cómo empezó, lo cierto es que de repente me vi en la casa de las tías (Hospital Sótero del Río), quienes me cuidaron y me veían a cada rato, a veces era sólo para echarle agüita a quien más adelante sería "mi amigo catéter", otras veces llegaban con su carrito y comenzaban a pinchar mis bracitos... sabes, como me movía mucho y me dolía, me ponía a llorar y a gritar, normalmente a las tías les costaba encontrar mis venitas y me pinchaban una y otra vez, hasta que lograban sacar sangre...  ¡¿ por qué lo hacían ?!, ni siquiera paraban cuando entre lágrimas miraba a mi mamita o a mi papito y les gritaba una y otra vez que ¡¡ Nooooo !!, que  ¡¡ No quiero más exámenes !!..  y les decía: Por favoooor…  Nunca más…  Ya terminó…  
 
Una vez terminado el examen, cuando las tías salían de la sala, generalmente me daba vuelta hacia la ventana y cerraba mis ojos... mis lagrimitas caían sin poderlas controlar y con rabia, y mucha pena a la vez, me preguntaba en por qué estaba ahí, por qué me pinchaban si yo no había hecho nada malo, por qué no estaba en mi casita jugando con la Panchita… no entendía…  Luego de un rato, un poco más relajado pero con mis ojos hinchados de tanto llorar, llamaba a mi mamá, la miraba a sus ojitos y le preguntaba si me quería…  sollozando le decía una, dos y hasta tres veces que quería "ir para la casa de la mamita (mi abuelita), abrazar a la Francisca y ver una película arriba en la cama grande (la de mis papitos) tomando papa con tetita de la mamá"... después me quedaba un poco mas  tranquilo  y cerraba mis ojitos, con la esperanza de que mis palabras fueran escuchadas y que mi deseo se hiciera realidad…
 
... sabes, a veces mis deseos se cumplían...  como la última semana que pude estar en mi casita, diez días antes de partir, donde la disfruté como nunca y sentí en cada momento el amor que me entregó por entero mi familia.
 
(Julito Zepeda, Mayo 2005)
 
 
 
MI ENFERMEDAD:
CÁNCER INFANTIL
 
En octubre del 2004, comenzó a crecer una pelotita en mi cuello, los médicos pensaron que podría tratarse de una infección, sin embargo, a los pocos días descubrieron mediante una operación en mi cuello (biopsia) que se trataba de algo no muy bueno, y le explicaron a mis padres que lo que tenía en realidad era una masa con células malas, que era un tumor, que tenía cáncer... es increíble ver cómo en pocos minutos puede cambiar la vida de las personas... lo sentí en mis padres al momento de recibir la mala noticia y en lo que tuve que enfrentar desde entonces hasta mayo del 2005.
 
A los pocos días de la primera operación, los médicos confirmaron que el tipo de cáncer que tenía se llamaba Linfoma de Burkitt (¿?), lamentablemente uno de los cáncer que ataca de manera más agresiva el cuerpo humano y por lo tanto el tratamiento que debía recibir de igual manera debía ser bastante agresivo. Bastó sólo un mes de tratamiento para ver caer en sólo una semana todo mi pelito, al poco tiempo me había aprendido las rutinas diarias asociadas a los controles permanentes que me debían hacer las tías y me había acostumbrado a escuchar a diario palabras tales como; vías, sueros, catéter, exámenes, quimioterapia, drogas, biopsia, punciones lumbares, mielogramas, colutorios, etc., etc., etc., y a pesar de no entender lo que ellas significaban mi mamá me decía que lo hacían para que me mejorara y me fuese pronto para la casa de la mamita, eso me tranquilizaba un poco, aunque nadie me supo explicar por qué me enfermé.
 
En enero del 2005, había finalizado mi tratamiento y pude celebrar mi cumpleaños, el 11 de febrero, en mi casita junto a mis padres, familia y amiguitos, sin embargo, a los pocos días mi mamá se dio cuenta de que estaba creciendo nuevamente una pelotita donde mismo me había crecido la vez anterior, rápidamente contactó a las tías del hospital y a los tres días ya me estaban operando otra vez. Le dijeron a mis padres que nuevamente era un tumor y que ahora lo habían extirpado completamente, pero que lamentablemente se trataba de una recaída… no fueron muy buenas noticias, las que empeoraron aun más cuando los médicos confirmaron que las "células malas"  habían atacado mi médula ósea, la cual estaba comprometida en un 70%.
 
Lo que tuve fue un Linfoma Leucemizado, lo que me mantuvo hospitalizado hasta el 3 de mayo, día en que dejé de respirar. A través de mi enfermedad conocí a mucha gente, me hice de nuevos amiguitos y recibí el cariño y apoyo de muchas personas, entre ellas las tías del hospital (doctores, enfermeras, tías voluntarias), de la fundación que trabaja con los niños con cáncer, Fundación Nuestros Hijos, amiguitos y amiguitas de la escuela Josefina Gana de Jonson, quienes me enviaron en todo momento fuerzas para seguir adelante, así como a todos aquellos que ayudaron a mis padres a realizar un Bingo para mí. Por supuesto, el cariño recibido de parte de mi jardín infantil, así como el amor de mi familia, fueron realmente importantes en los momentos difíciles que tuve que vivir.
 
Muchas gracias a todos. Mientras estaba vivo, ustedes hicieron mucho por mí. Ahora, es mi turno de responder al amor que ustedes me entregaron, de cuidarlos, protegerlos y acompañarlos cada vez que lo requieran. Los quiero mucho.
 
(Julito Zepeda)
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