Julito Zepeda
Ángel de luz que guía nuestro caminar...

 


 

La pérdida de un hijo es una experiencia trágica, los sueños y anhelos que se van construyendo día a día mientras los ve crecer, en nuestro caso, se fueron extinguiendo de un día para otro dando paso a la pena y resignación...

Afortunadamente el amor que se vive en nuestra familia, ha sido desde siempre uno de los pilares fundamentales para nuestra unión y sana convivencia, lo que permitió desde el primer momento en que Julito llegó a nuestras vidas demostrarle el amor que todo hijo necesita sentir y vivir día a día. Su paso por la enfermedad que tuvo, sólo hizo en nosotros profundizar dicho amor y aprovechar al máximo el día a día, una de las grandes enseñanzas que nos dejó esta dolorosa experiencia, vivir con todo el presente, cuando se está sólo pendiente del mañana, cuando llega ya ese mañana, ya es tarde y se vuelve presente y muchas veces seguimos mirando el futuro, el único momento en que podemos actuar es en el ahora, el hoy, el presente.

Otra gran enseñanza que Julito nos dejó y quisiéramos compartir con ustedes, es ver siempre la posibilidad de ayudar a otros y tener la fortaleza para transformar el dolor en amor hacia los demás. En lo personal, nuestro dolor de padres lo hemos podido canalizar, aferrándonos con fuerza a nuestra fe en Dios y ha tomar como estilo de vida las enseñanzas de Reiki, en la posibilidad cierta de convertirnos en un canal de Reiki para realizar sanaciones a los demás como práctica de Amor y Armonía, canalizando energía hacia quienes la necesitan. Es así como María (mamá de Julito) se ha convertido en una comprometida tía voluntaria de Reiki y ha llevado esta práctica a Oncología del Hospital Calvo Mackenna y Hospital Sótero del Río (donde estuvo Julito) y ha podido entregar su amor a los niñitos, tías y papitos que cuidan de sus hijos cuando éstos se encuentran hospitalizados o van a los hospitales de manera ambulatoria.

Julito nos ha mostrado el camino y nosotros como padre no hemos hecho más que seguirlo. Hemos crecido como personas y nos hemos fortalecido como pareja, esperando ser un claro ejemplo para nuestras hijas, las hermanitas de Julito, que día a día lo recuerdan con cariño, pero con la certeza de tenerlo presente cada vez que lo necesitan.

Muchas Gracias por permitirnos compartir con ustedes nuestra experiencia y les deseamos lo mejor para el 2006. Ya saben, vivan el presente y recuerden que no cuesta nada decir un te quiero a quienes más amamos, nosotros no paramos de decirlo hasta el último minuto que compartimos con Julito y el siempre tuvo la chispa para respondernos... "síp, yo también te quiero mucho, papito (mamita)...  tienes que portarte bien..."

María y Julio

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Generado por MiPymeDigital